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¿Tienen Sentimientos las Mascotas? Lo que la Neurociencia nos Revela Ahora

By Sarah Bennett2 de julio de 20266 min read
Reviewed by Dr. Sarah Bennett, DVM
¿Tienen Sentimientos las Mascotas? Lo que la Neurociencia nos Revela Ahora
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¿Sienten emociones las mascotas? Lo que la neurociencia nos dice ahora

Consenso científico: En 2012, un grupo de los principales neurocientíficos del mundo firmó la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia, afirmando formalmente que los animales no humanos —incluyendo todos los mamíferos y aves— poseen los sustratos neurológicos que generan estados conscientes. El debate ya no es si los animales sienten; es cómo sienten.

Durante la mayor parte de la historia humana, la vida emocional de los animales fue dada por sentada por la gente común o descartada completamente por los científicos. Descartes describió famosamente a los animales como máquinas biológicas —autómatas sofisticados capaces de comportamiento pero no de experiencia. Esa visión persistió en la biología académica mucho más tiempo del que debería haber durado. Hoy, la neurociencia ha alcanzado lo que los propietarios de mascotas siempre han sabido: los animales tienen vidas emocionales ricas, y la evidencia es abrumadora.

Por Sarah Bennett, Nutricionista Certificada de Animales

La Declaración de Cambridge sobre la Consciencia

El punto de inflexión en la posición de la comunidad científica sobre las emociones de los animales llegó en julio de 2012, cuando un destacado grupo internacional de neurocientíficos, neurofisiólogos y científicos cognitivos se reunió en la Universidad de Cambridge. Sus conclusiones se formalizaron en la Declaración de Cambridge sobre la Consciencia, un documento firmado en presencia de Stephen Hawking.

La declaración afirmaba inequívocamente que "los animales no humanos poseen los sustratos neurológicos que generan consciencia". Incluyó específicamente todos los mamíferos, aves y muchas otras criaturas, incluyendo pulpos. Esta no fue una posición marginal —representó el consenso de investigadores líderes de múltiples disciplinas. Como informó The Guardian en ese momento, la declaración marcó un fin formal a la neutralidad científica sobre la cuestión de la consciencia animal.

Lo que muestran las evidencias cerebrales

El caso de las emociones en los animales se basa en varias líneas convergentes de evidencia neurológica. Primero, las estructuras cerebrales subcorticales responsables de generar estados emocionales en humanos —la amígdala, hipotálamo, hipocampo y núcleos del tronco encefálico— son evolutivamente antiguas y están presentes en todos los mamíferos. Estas estructuras no son periféricas a la emoción; son centrales para ella.

El neurocientífico Jaak Panksepp, cuyo trabajo de décadas sobre neurociencia afectiva se encuentra entre los más importantes en este campo, demostró que los sistemas emocionales primarios se ubican en regiones cerebrales subcorticales compartidas entre todos los mamíferos. Su investigación, documentada extensamente en la literatura revisada por pares, identificó siete sistemas emocionales primarios que llamó BÚSQUEDA, RABIA, MIEDO, LUJURIA, CUIDADO, PÁNICO/DOLOR y JUEGO —todos los cuales funcionan a través de circuitos cerebrales homólogos en ratas, perros, gatos y humanos por igual.

Críticamente, Panksepp demostró que la estimulación eléctrica de estas regiones subcorticales en animales produce los mismos comportamientos emocionales y cascadas neuroquímicas observadas en humanos que experimentan esas emociones. Los circuitos de miedo, cuando se estimulan, producen comportamiento de miedo y liberación de corticosteroides. Los circuitos de juego, cuando se estimulan, producen comportamiento de aproximación y vocalizaciones ultrasónicas que Panksepp interpretó como una forma de risa en ratas.

Emociones versus sentimientos: una distinción importante

Los neurocientíficos hacen una distinción entre emociones y sentimientos que importa aquí. Las emociones son estados funcionales —respuestas fisiológicas y conductuales a estímulos que sirven propósitos adaptativos. Los sentimientos son la experiencia subjetiva y consciente de esos estados. Si los animales tienen sentimientos en el sentido filosófico completo sigue siendo debatido. Pero las emociones, como estados funcionales con sustratos neurológicos, no están en duda científica seria.

Para propósitos prácticos —para propietarios de perros y gatos, para veterinarios, para investigadores de bienestar animal— la distinción importa menos de lo que podría parecer. Ya sea que tu perro sea "consciente" de su miedo en el sentido filosófico, la respuesta de miedo es real, aversiva y perjudicial si es crónica. El imperativo práctico de minimizar el sufrimiento animal no depende de resolver cuestiones filosóficas sobre la experiencia subjetiva.

Lo que realmente sienten las mascotas: la evidencia

La investigación sobre emociones específicas en mascotas se ha acelerado dramáticamente. Se ha demostrado que los perros experimentan estados funcionalmente análogos a la alegría (aumento de actividad de dopamina durante el juego y la reunión con los propietarios), miedo (elevación de cortisol, arousal autonómico), dolor (depresión conductual después de la pérdida de un compañero), celos (respuestas competitivas cuando los propietarios muestran afecto a otros animales o incluso a perros de peluche), y optimismo versus pesimismo (pruebas de sesgo de juicio revelan diferencias individuales estables en la perspectiva emocional).

Como Science Daily ha informado sobre la investigación en emociones animales, la prueba de "sesgo de juicio" se ha convertido en una herramienta clave para evaluar estados emocionales en animales. Los animales entrenados para asociar una ubicación específica con una recompensa o castigo se presentan luego con una ubicación ambigua. Los animales en estados emocionales positivos se acercan al estímulo ambiguo (sesgo optimista); los animales en estados negativos lo evitan (sesgo pesimista). Esto les da a los investigadores una ventana hacia el estado emocional interno del animal que no depende de la interpretación antropomórfica del comportamiento.

La neurociencia del vínculo mascota-humano

Las emociones que las mascotas sienten hacia sus propietarios son mediadas por los mismos sistemas neuroquímicos que gobiernan el vínculo social humano. La oxitocina —la "hormona del vínculo"— se libera tanto en perros como en sus propietarios durante la mirada mutua, las caricias y el juego. Esto no es un vínculo metafórico; es el mismo mecanismo neuroquímico que vincula a las madres humanas con sus bebés.

La cobertura de National Geographic sobre investigación de emociones animales enfatiza que el bucle de oxitocina entre perros y humanos es un desarrollo específicamente coevolutivo genuino. Los perros que miran a sus propietarios por más tiempo muestran elevaciones más altas de oxitocina, y los propietarios que devuelven la mirada muestran elevación de oxitocina a su vez —un bucle de retroalimentación positiva que profundiza el vínculo con el tiempo. Los lobos criados por humanos no muestran esta respuesta, confirmando que es una adaptación específicamente domesticada.

Emociones negativas y bienestar animal

Si los animales pueden sentir emociones positivas,

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Disclaimer:This article is for informational purposes only and does not constitute veterinary advice. Always consult a qualified veterinarian for your pet's health concerns.

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