¿Qué es la Enfermedad de Cushing?
La enfermedad de Cushing, conocida médicamente como hiperadenocorticismo, ocurre cuando el cuerpo del perro produce cantidades excesivas de cortisol —la hormona del estrés principal. El cortisol es vital en cantidades normales, regulando la función inmunológica, el metabolismo, la presión arterial y la respuesta al estrés. Sin embargo, cuando se produce en exceso de forma crónica, daña prácticamente todos los sistemas del cuerpo.
La afección es más común en perros de mediana edad a mayores, típicamente a partir de los siete años. Ciertas razas muestran una predisposición notable, incluyendo poodles, perros salchicha, spaniels Cavalier King Charles, bull terriers de Staffordshire y boxers, aunque cualquier perro puede desarrollar la enfermedad.
La enfermedad de Cushing se considera una afección crónica manejable en lugar de una emergencia aguda en la mayoría de los casos, pero afecta significativamente la calidad de vida si se deja sin tratar y está asociada con complicaciones graves incluyendo hipertensión, diabetes mellitus, coágulos de sangre e incremento de la susceptibilidad a infecciones.
Las Dos Formas Principales
Hay dos causas primarias del hiperadenocorticismo de Cushing que ocurren naturalmente en perros. La forma más común, que representa alrededor del 85 por ciento de los casos, es el hiperadenocorticismo dependiente de la hipófisis (PDH). En este tipo, un pequeño tumor en la glándula pituitaria en la base del cerebro produce un exceso de hormona adrenocorticotrópica (ACTH), que a su vez sobrestimula las glándulas suprarrenales para producir demasiado cortisol.
Los casos restantes son causados por un tumor en una de las propias glándulas suprarrenales, produciendo directamente un exceso de cortisol independientemente de la señalización pituitaria. Esta forma dependiente de la glándula suprarrenal se comporta de manera diferente y requiere consideraciones de tratamiento distintas.
También existe una tercera forma iatrogénica causada por el uso prolongado o excesivo de medicamentos corticosteroides. Esta forma se resuelve cuando el medicamento se retira gradualmente bajo supervisión veterinaria.
Reconocer los Síntomas

La enfermedad de Cushing se desarrolla lentamente, y sus síntomas se confunden fácilmente con el envejecimiento normal. Esta es una de las razones por las que frecuentemente no se diagnostica durante períodos prolongados. La presentación clásica incluye:
- Sed aumentada y micción frecuente, a menudo lo suficientemente significativa para causar accidentes dentro de casa en perros previamente adiestrados
- Aumento del apetito, a veces dramático
- Una apariencia de barriga cervecera causada por pérdida muscular y redistribución de grasa
- Pérdida de pelo, típicamente simétrica y afectando el tronco en lugar de la cabeza y extremidades
- Adelgazamiento de la piel y el desarrollo de puntos negros o depósitos de calcio bajo la piel
- Letargo y tolerancia al ejercicio reducida
- Jadeo excesivo, incluso en reposo y en ambientes frescos
- Infecciones recurrentes de piel o del tracto urinario
No todos los perros mostrarán todos estos signos, y la gravedad varía. Un perro con varios de estos síntomas merece pruebas, particularmente si son de mediana edad o mayores.
Cómo se Realiza el Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Cushing implica una combinación de evaluación clínica, pruebas de sangre y orina de rutina, y pruebas hormonales específicas. Los análisis de sangre de rutina a menudo muestran enzimas hepáticas elevadas, cambios en los recuentos de glóbulos blancos y aumento del colesterol. La orina puede mostrar una gravedad específica muy diluida.
Las pruebas hormonales primarias utilizadas son la prueba de supresión de dexametasona de dosis baja (LDDST) y la prueba de estimulación de ACTH. Cada una tiene fortalezas diferentes: la LDDST es más sensible para detectar la presencia general de la enfermedad de Cushing, mientras que la prueba de estimulación de ACTH es particularmente útil para monitorear perros ya en tratamiento. Su veterinario seleccionará la prueba más apropiada basada en la presentación clínica e historial previo.
Una vez que se confirma la enfermedad de Cushing, la imagenología —típicamente ultrasonografía abdominal— se utiliza para evaluar las glándulas suprarrenales y ayudar a distinguir entre formas pituitarias y suprarrenales. Las glándulas suprarrenales agrandadas en ambos lados sugieren enfermedad dependiente de la hipófisis, mientras que una masa en una sola glándula apunta hacia la forma dependiente de la glándula suprarrenal.
Opciones de Tratamiento

El tratamiento depende del tipo de enfermedad de Cushing y del estado de salud general del perro individual.
Para la enfermedad dependiente de la hipófisis, el tratamiento médico más comúnmente utilizado en el Reino Unido es la trilostana (vendida bajo el nombre de marca Vetoryl). La trilostana inhibe una enzima involucrada en la producción de cortisol, reduciendo efectivamente los niveles de cortisol sin destruir el tejido suprarrenal. Requiere monitoreo cuidadoso de la dosis y pruebas de estimulación de ACTH regulares para asegurar que el cortisol se suprima a un nivel apropiado —la supresión excesiva puede causar una crisis addisoniana, que es una emergencia médica.
Mitotano (o,p'-DDD) es una alternativa más antigua que destruye el tejido productor de cortisol en la glándula suprarrenal. Es menos comúnmente utilizado en la práctica actual pero sigue siendo una opción en algunas circunstancias.
Para la enfermedad dependiente de la glándula suprarrenal donde el tumor es benigno y no se ha propagado, la extirpación quirúrgica de la glándula suprarrenal afectada ofrece la posibilidad de una cura. Esta es una cirugía compleja con riesgos perioperatorios significativos y requiere derivación a un centro especializado. Cuando la cirugía no es apropiada, el manejo médico con trilostana aún puede proporcionar control de síntomas.
Vivir con un Perro con Enfermedad de Cushing
El manejo médico de la enfermedad de Cushing requiere un verdadero compromiso de los propietarios. Citas de monitoreo regulares, análisis de sangre y orina cada tres meses en perros estables, y vigilancia de signos de supresión excesiva o insuficiente son todas partes del proceso continuo.
Los signos de supresión excesiva —incluyendo letargo profundo, pérdida de apetito, vómitos y diarrea— requieren atención veterinaria urgente, ya que el perro puede estar entrando en insuficiencia suprarrenal. Los perros en trilostana deben idealmente tener un plan de emergencia en su lugar, incluyendo esteroides.
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