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Tumores de Células Cebadas en Perros: Cómo Identificarlos y Próximos Pasos en España

By Sarah Bennett2 de julio de 20265 min read
Reviewed by Dr. Sarah Bennett, DVM
Veterinarian performing a fine needle aspirate on a dog's skin mass for mast cell tumour diagnosis
TITLE: Tumores de Células Cebadas en Perros: Cómo Identificarlos y Próximos Pasos SLUG: mast-cell-tumours-in-dogs-what-they-look-like-and-next-steps TAGS: mast cell tumour, dog cancer, skin tumours, dog health CATEGORY: dogs

¿Qué Son los Tumores de Células Cebadas?

Los tumores de células cebadas son el tumor maligno de piel más común en perros, representando aproximadamente el 20 por ciento de todas las masas de piel diagnosticadas. Las células cebadas son un componente normal del sistema inmunológico, localizadas en el tejido conectivo de todo el cuerpo y particularmente concentradas en la piel, tracto respiratorio y sistema digestivo. Juegan un papel importante en las respuestas alérgicas y la cicatrización de heridas al liberar químicos como la histamina y la heparina. Cuando las células cebadas sufren una transformación maligna y se multiplican de manera anormal, se forma un tumor de células cebadas, también conocido como mastocitoma.

Estos tumores pueden ocurrir en perros de cualquier edad o raza, pero ciertas razas tienen una predisposición significativamente mayor. Los Boxers, Bulldogs, Pugs, Boston Terriers, Labrador Retrievers, Golden Retrievers y Weimaraners están entre los más comúnmente afectados. Los Boxers en particular son propensos a desarrollar tumores de células cebadas, aunque tienden a tener un grado y pronóstico más favorable que los observados en algunas otras razas.

¿Cómo Se Ven?

Primer plano de múltiples masas de piel en un perro demostrando la apariencia variable de los tumores de células cebadas

Aquí es donde los tumores de células cebadas se ganan su reputación como grandes imitadores. Pueden parecer casi cualquier cosa: un pequeño bulto elevado, una decoloración plana de la piel, una zona sin pelo o una masa grande, inflamada y ulcerada. Pueden ser firmes o blandos, de crecimiento lento o expansión rápida. Algunos fluctúan en tamaño, pareciendo encogerse una semana y agrandarse la siguiente, un fenómeno causado por la degranulación de las células cebadas que liberan histamina.

El signo de Darier —enrojecimiento e hinchazón de la masa cuando se manipula— es una pista clínica útil, ya que la estimulación mecánica de las células cebadas las hace degranularse localmente. Sin embargo, este signo no está siempre presente y su ausencia no descarta el diagnóstico.

Debido a su apariencia engañosa, el consejo veterinario es consistente: cualquier bulto nuevo en un perro debe investigarse rápidamente en lugar de asumir que es benigno basándose en su apariencia. La única forma confiable de saber qué es un bulto implica tomar una muestra del mismo.

Diagnóstico: Aspirado con Aguja Fina y Más Allá

El primer paso en la investigación de una masa sospechosa es típicamente un aspirado con aguja fina (AAF), un procedimiento rápido y mínimamente invasivo realizado en la consulta veterinaria. Se inserta una aguja en la masa y se recolectan células en un portaobjetos para examen citológico. Los tumores de células cebadas son usualmente fácilmente identificables en la citología debido a los gránulos característicos dentro de las células.

Una vez que se confirma un tumor de células cebadas, la extirpación quirúrgica con histopatología es el siguiente paso estándar. El tejido extirpado se envía a un patólogo que asigna un grado, tradicionalmente grados Patnaik I, II o III, o usando el sistema de dos niveles Kiupel más reciente (bajo grado y alto grado). El grado es el indicador pronóstico más importante, influenciando significativamente las decisiones de tratamiento y los resultados esperados.

Las investigaciones adicionales de estadificación pueden incluir aspirados de ganglios linfáticos, ecografía abdominal, radiografías de tórax y en algunos casos un extendido de capa leucocitaria para buscar células cebadas circulantes. El alcance de la estadificación requerida depende del grado del tumor y los hallazgos clínicos en el momento del examen.

Enfoques de Tratamiento

Oncólogo veterinario discutiendo opciones de tratamiento de tumores de células cebadas con el dueño del perro, con medicamentos visibles

La cirugía con márgenes amplios y limpios sigue siendo el tratamiento primario para los tumores de células cebadas localizados. El objetivo es extirpar el tumor con un margen de tejido normal en todos los lados, reduciendo el riesgo de recurrencia local. Cuando no se pueden lograr márgenes amplios debido a la ubicación —en la cara, patas o cerca de articulaciones, por ejemplo—, la radioterapia puede recomendarse como un complemento.

Los tumores de mayor grado, aquellos con excisión incompleta o casos con evidencia de propagación pueden ser tratados con quimioterapia. La vimblastina y la lomustina son agentes comúnmente utilizados. Los inhibidores de tirosina quinasa como el toceranib (Palladia) y el masitinib (Masivet) son terapias orales dirigidas autorizadas para su uso en perros y han demostrado eficacia particularmente en tumores con mutaciones KIT.

Debido a que la degranulación de células cebadas libera histamina, el manejo pre y post quirúrgico a menudo incluye antihistamínicos (bloqueadores tanto H1 como H2 como la difenhidramina y la famotidina) y a veces un curso corto de prednisolona, para reducir el riesgo de úlceración gastrointestinal por liberación de histamina durante la manipulación del tumor.

Pronóstico y Seguimiento

El pronóstico para los tumores de células cebadas es altamente variable y depende del grado, estadio, ubicación y completitud de la excisión quirúrgica. Los tumores de bajo grado extirpados completamente por cirugía tienen un pronóstico excelente, siendo muchos perros considerados curados únicamente con la cirugía. Los tumores de alto grado tienen un pronóstico significativamente más reservado, con tiempos de supervivencia mediana medidos en meses incluso con tratamiento.

El seguimiento regular es esencial. Los oncólogos veterinarios típicamente recomiendan exámenes de revisión cada uno a tres meses durante los primeros dos años después del tratamiento, ya que los tumores de células cebadas pueden recurrir localmente o desarrollarse en nuevos sitios. La detección temprana de cualquier nueva masa da la mejor oportunidad para un manejo exitoso.

Es comprensiblemente inquietante descubrir un bulto en tu perro, pero la investigación temprana hace una verdadera diferencia. Muchos perros con tumores de células cebadas logran vivir cómodamente durante años con el manejo apropiado.

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Disclaimer:This article is for informational purposes only and does not constitute veterinary advice. Always consult a qualified veterinarian for your pet's health concerns.

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