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Reconociendo el Dolor en Mascotas: Signos Sutiles

By Sarah Bennett2 de julio de 20266 min read
Reviewed by Dr. Sarah Bennett, DVM
```html TITLE: Reconocer el Dolor en Mascotas: Signos Sutiles que los Dueños Suelen Pasar por Alto SLUG: reconocer-dolor-mascotas-signos-sutiles TAGS: dolor en mascotas, comportamiento animal, salud del perro, salud del gato, consejo veterinario CATEGORY: Bienestar de Mascotas

El Animal que no te Dice que le Duele

Los estudios sugieren que hasta el 20% de los perros mayores de un año sufren artrosis, pero la mayoría de estos casos permanecen sin diagnosticar durante meses o años. La razón no es una tenencia negligente. Es que los animales, por diseño evolutivo, son expertos en ocultar el dolor. Los animales presa esconden su vulnerabilidad para evitar la depredación; incluso los depredadores como los gatos suprimen los signos visibles de debilidad. Lo que parece un perro que se ralentiza con la edad puede ser, en realidad, una mascota que sufre malestar diario y simplemente ha aprendido a vivir con ello.

Por Qué nos lo Perdemos

El dolor humano tiende a ser vocal y demostrativo. Hacemos muecas, jadeamos e indicamos exactamente dónde duele. Las mascotas rara vez vocalizan a menos que el dolor sea repentino e intenso. Los signos del dolor crónico o moderado en animales son conductuales, posturales y contextuales: cambios que se acumulan gradualmente y son fáciles de atribuir a otras causas. Los dueños que ven a su mascota cada día son particularmente susceptibles a perder cambios de inicio lento porque el cambio respecto a la línea base nunca es dramático en un día cualquiera.

Signos Conductuales del Dolor

Cambios en la Rutina y el Comportamiento Social

Un perro que antes te saludaba en la puerta y ahora se queda en el sofá no está siendo distante. Un gato que ha dejado de saltar a la cama o a la encimera que siempre frecuentaba puede estar encontrando ese movimiento doloroso, no perezoso. La retirada de la interacción social, la renuencia a jugar y la evitación de actividades previamente disfrutadas son algunos de los indicadores más fiables del dolor en ambas especies.

Por el contrario, algunos animales con dolor se vuelven más apegados y buscan más atención de lo habitual. El dolor es desorientador y angustioso; la proximidad a su persona proporciona seguridad. Un cambio repentino en la dirección del comportamiento social de una mascota —tanto hacia como lejos del contacto— merece atención.

Cambios en el Aseo

Los gatos con dolor pueden dejar de acicalarse, lo que resulta en un pelaje opaco, enmarañado o desaliñado, especialmente en áreas que no pueden alcanzar cómodamente. También pueden lamerse excesivamente en una ubicación específica, lamiéndose obsesivamente en un punto doloroso. Los perros pueden lamer, morder o morder una extremidad o área del cuerpo que les causa malestar. Cualquier atención persistente y enfocada en una área del cuerpo merece ser investigada.

Patrones Alterados de Sueño y Descanso

El dolor interrumpe el sueño. Una mascota que está inquieta por la noche, cambia frecuentemente de posición, o que parece incapaz de asentarse puede estar luchando por encontrar una postura de descanso cómoda. Igualmente, una mascota que duerme significativamente más de lo habitual puede estar conservando energía porque el movimiento es doloroso.

Signos Físicos y Posturales

Cambios Sutiles en la Marcha

Una cojera pronunciada es obvia. Pero muchos dueños se pierden los signos anteriores más sutiles: un ligero cabeceo en un perro al trote, distribución desigual del peso al estar de pie, renuencia a poner una pata completamente plana, o un pequeño tirón en la zancada al girar. Vale la pena grabar estos momentos en tu teléfono durante un paseo normal y mostrárselos a tu veterinario. El vídeo es una herramienta diagnóstica invaluable porque los animales a menudo caminan de manera diferente en un entorno clínico.

Cambios Posturales

Una espalda encorvada, posición baja de la cabeza, abdomen contraído, o una cola sostenida más baja de lo habitual pueden indicar dolor. Los gatos con dolor abdominal a menudo adoptan una postura encorvada y achatada con los pies metidos bien debajo de ellos. Los perros con dolor espinal pueden estar de pie con la espalda arqueada o rígida.

Expresiones Faciales

La investigación sobre las escalas de mueca desarrolladas para gatos, ratas y caballos ha confirmado que los animales sí muestran expresiones faciales indicativas de dolor. En gatos, estas incluyen ojos parcialmente cerrados, orejas aplanadas, hocico tenso y bigotes hacia atrás. En perros, busca fruncimiento de cejas, orejas hacia atrás y mandíbula tensa. Estas expresiones son sutiles y requieren práctica para reconocer, pero son reales y medibles.

Cambios en el Apetito y la Eliminación

El dolor suprime el apetito en la mayoría de los animales. Una mascota que come menos, come más lentamente o deja caer comida de la boca puede tener dolor dental u oral, una de las fuentes de malestar más comúnmente pasadas por alto en gatos y perros. Los cambios en los hábitos de eliminación también pueden indicar dolor: un perro reacio a acuclillarse o a adoptar una postura puede tener dolor en cadera, columna vertebral o abdomen; un gato que evita la bandeja de arena puede estar asociando este lugar con el malestar de una condición urinaria o musculoesquelética.

Agresión y Cambios de Temperamento

Un animal previamente dócil que gruñe, cruje o sisea cuando se le toca en un área particular no se está volviendo agresivo: está comunicando dolor en el único idioma disponible para él. Nunca castigues este comportamiento. En su lugar, trátalo como información diagnóstica importante y contacta a tu veterinario. La agresión relacionada con el dolor es uno de los cambios conductuales más mal entendidos en los animales de compañía.

Qué Hacer si Sospechas Dolor

  • Mantén un registro escrito o un registro de vídeo de los comportamientos que has notado y cuándo comenzaron
  • Observa si los síntomas son constantes u ocurren en momentos específicos: después del descanso, después del ejercicio, en clima frío
  • No ofrezcas analgésicos humanos: el paracetamol es fatal para los gatos y tóxico para los perros; el ibuprofeno y la aspirina también son peligrosos para las mascotas
  • Reserva una cita veterinaria y lleva tus notas o grabaciones: el contexto es invaluable
  • Pregunta a tu veterinario específicamente sobre una evaluación del dolor, ya que es una parte distinta de la consulta
  • Confía en tus instintos: conoces el comportamiento normal de tu mascota mejor que nadie

El dolor en mascotas es tratable en la gran mayoría de los casos. El obstáculo es la identificación. Si algo se siente diferente en tu animal, probablemente lo sea, y esa sensación merece la pena actuar sobre ella.

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Disclaimer:This article is for informational purposes only and does not constitute veterinary advice. Always consult a qualified veterinarian for your pet's health concerns.

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